10 Consejos para ser gracioso en una conversación

Ser gracioso cuando estás en grupo puede ayudar a que las charlas sean mucho más divertidas, amenas y cercanas. No obstante, tener esta cualidad no siempre es tan sencillo, ya que, si no sabes cómo comportarte, puede resultar incómodo para otras personas y causar el efecto contrario.

Por esto, a continuación, se presentan 10 recomendaciones y técnicas para que aprendas cómo ser gracioso en una conversación familiar o de amigos sin mayores inconvenientes.

1.   Evalúa tu humor

Cada vez que se haga un chiste o se generen risas dentro de tu grupo o contexto, evalúa qué ha causado risas entre las personas. Determina si las personas se han sentido cómodas, si las risas se han originado a partir de algún comentario chistoso o no. Con estos factores claros, sabrás qué tipo de chistes resultan oportunos para ser gracioso entre tus amigos o familiares.

2.   Evita los chistes “prefabricados”

Aunque parezca tonto, debes saber que casi nunca los chistes “prefabricados” o aquellos que lees de internet, pueden ser divertidos. La razón de esto es sencilla: se trata de chistes genéricos que no necesariamente pueden adecuarse al contexto de tu situación. Por eso, sé original y relaciona una situación con alguna ocurrencia o historia graciosa para causar un mejor efecto.

3.   Malinterpreta una situación de manera intencional

Si te encuentras en una conversación que te lo permite, puedes aprovechar la historia de alguna persona para lanzar un comentario que demuestre que estás malinterpretando la situación. Evidentemente, esto va en tono jocoso con intención de hacer reír a las personas. La clave para esto, es hacer que tu comentario genere un malentendido a partir de algo que resulta obvio.

4.   El sarcasmo siempre es una opción

Los comentarios sarcásticos pueden resultar muy graciosos frente a las personas indicadas y bajo circunstancias que no te hagan ver como un cínico malhumorado. En este sentido, aprovecha situaciones positivas o negativas para un tono jocoso e irreverente a la situación. Seguramente harás reír a muchos, pero ojo: No abuses de este tipo de humor.

5.   Las historias incómodas que te han ocurrido

Nada más gracioso que verse reflejado en la desdicha ajena. Por eso, puedes aprovechar historias propias, de esas que no todo el mundo quiere contar, y narrarlas de forma graciosa. Cuando lo hagas, es casi seguro que muchos se reirán a carcajadas al verse reflejados en tu historia.

6.   Di algo que todos sepan que es mentira

Cuando dices algo que, evidentemente todos entienden que es mentira, o que está mal, puede resultar bastante gracioso. La clave para esto, es evitar que tu comentario se confunda, por lo que todos entenderán que estás bromeando. Por ejemplo, cuando tienes la necesidad de ir al baño por una emergencia y dices “Ya regreso, voy al baño a limpiar mis zapatos”.

7.   Repite la frase característica de algún amigo que está presente

Cuando tienes algún amigo que dice alguna frase característica, o que suele decir algunas cosas con un acento particular, puedes aprovecharlas para repetirlas bajo algunos contextos. La idea es hacer una clara alusión a esa persona, y si lo demás logran captar tu referencia, seguramente reirán a carcajadas.

8.   Señala las verdades graciosas de la vida

Ante una situación aparentemente seria, puedes aprovechar el momento para señalar alguna verdad o hecho “gracioso” referente al tema. Por ejemplo, al enterarte que el pronóstico del clima apunta a una tormenta. Puedes decir “Bueno, al menos sabremos que no será un día caluroso”.

9.   Aprende cómo decir las cosas

Casi siempre, la forma en la que digas las cosas, será tan importante como lo que tienes que decir. Por eso, recuerda que hay algunas cosas que puedes decir, que, aunque por sí solas no resulten graciosas, probablemente sí lo sean si sabes decirlo en el tono correcto. Ten esto presente en todo momento y verás buenos resultados.

10.                     Enfócate en hablar de las cosas que te hacen reír

Una regla de oro de los comediantes, y que puede resultarte sumamente útil para ser gracioso en una conversación, es evitar tratar de ser gracioso, sino, más bien, enfocarte en hablar de aquellas cosas que te hacen reír. En otras palabras, no te fuerces en ser un bromista, ya que esto puede resultar forzado o artificial. En su lugar, motívate a partir de las cosas que te hacen reír y fluye a partir de eso.

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